Por circunstancias laborales, hace unos años, tuve que apartarme de lo que yo siempre he querido ser, a nivel laboral, interiorista. Poco a poco, he podido retomarlo, pero decidí que lo haría de otra forma. Trabajaría por mi cuenta, emprendedora, por lo tanto, el sentido común te decía que hasta que uno no se estabilice lo gastos tienen que ser los menos posible. La opción que me pareció que se ajustaba más a lo que yo quería, era trabajar desde casa. Montarme un despacho en una zona de mi casa.

Esta opción tiene muchísimas ventajas si eres disciplinado con los horarios, eres organizado y tienes mucha fuerza de voluntad y, sobre todo, te olvidas de que detrás de la puerta esta tu casa y las cosas que tienes pendiente en ella. Durante tu horario laboral, estas en tu despacho, la casa no existe. Si tienes estas dos premisas claras y las cumples, todo lo demás son ventajas. Te ahorras un alquiler y los servicios que ello conlleva, y también tener que compartirlo con gente que no acabas de conocer, pero que lo haces porque te ayudan a pagar estos gastos, no pierdes tiempo en desplazamientos, por lo tanto, ganas tiempo; ir y volver del trabajo es cerrar el ordenador, la luz y cruzar una puerta. Otra ventaja en mi caso es que he podido escoger una de las estancias con luz natural y vistas a la calle, no trabajo en una oficina que no se en qué hora del día vivo. Otra cosa es que con un presupuesto muy reducido puedes tener todo lo que necesitas y tienes un espacio amplio y más metros de lo normal.

Los problemas pueden ser el relacionarte con gente y estar conectada a lo que sucede a tu alrededor y en tu campo. Mis circunstancias han hecho que aparte de relacionarme con mis clientes, industriales y hacer las visitas de obra pertinente y necesarias, me he buscado distintos canales para no quedarme encerrada en el despacho. Tengo varios sistemas, que cumplo como si fuera tan importante como el horario. Voy a todas las conferencias y exposiciones que me entero y que me interesan, hago turismo en mi propia ciudad, recupero lugares que hace años por los que no pasaba debido el día a día, también y muy importante, formo parte de un grupo de empresario que nos reunimos semanalmente, de esta forma compartimos problemas y temas que no inquietan y nos ayudamos mutuamente. Estas cosas te obligan a escuchas, ver y descubrir las cosas que ocurren a nuestro alrededor.

Antes cuando trabaja en despacho más grandes y con gente, estabas todo el día dedicado al trabajo de oficina, por llamarlo de alguna forma, ahora, también me re-culturalizo, y también forma parte de mi trabajo, igual que las relaciones personales.

Os preguntareis que hago con mis clientes, normalmente me reúno con ellos en sus casa o despachos, soy yo la que me desplazo. Aprendes a organizarte, a simplificar las cosas que necesitas para hacer una buena presentación. Con los proveedores hago al revés me reúno con ellos en mi despacho.

Con los años he ido aprendiendo que lo importante es la calidad, en todos los sentidos, la calidad de vida, del tiempo, de los espacios, de lo que comes, … y trabajando desde un rincón de mi casa tengo esta calidad de vida.

Os paso unos links que os pueden servir de ayuda.

1.- https://negocios.uncomo.com/articulo/como-organizarse-si-trabajas-desde-casa-5276.html

 

Bueno os dejo, espero que os haya gustado y que os provoque curiosidad. Dentro de unos días os contaré más cosas… 

 

Saludos,

 

Ana

 

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